Visitando Quintay

¡Al fin vuelven los post fotográficos! Si, sé que he dejado un poco abandonada esta sección del blog, pero hoy regresan en gloria y majestad.

La entrada de hoy la había escrito hace unos meses atrás, pero mi mente algo dispersa, atolondrada y llena de cosas por hacer en el trabajo, terminé por olvidarla. Y, bueno, hasta que al fin pudo ver la luz.

A comienzos del mes de enero, durante las vacaciones de verano, en Chile, visite junto a mi familia el balneario de Quintay ubicado en la región de Valparaíso a unos 47 kms aproximadamente. Aproveché el viaje (fue solo por el día) para hacer algunas tomas con mi cámara fotográfica que, ahora, comparto con uds.

¿Qué puedo contarles sobre Quintay? Bueno, es un lugar bastante pequeño, se recorre en pocos minutos, pero tiene el encanto de todo lugar emplazado en el borde costero, muy pintoresco por lo demás.

Para llegar, se debe descender por un camino alfastado de cuestas bastante sinuosas e inclinado que puede asustar a primera vista, pero tampoco es de difícil circulación si van en vehículo. Sin embargo, les aconsejo que conduzcan con precaución.

Al final del camino se encontrarán con la playa y con una pequeña caleta rodeada de cerros donde están emplazadas las casas de los habitantes del lugar. También tiene un pequeño paseo que nos permite contemplar el mar, además, de disfrutar de los restaurantes, escuelas de buceos y varios puestos artesanales.

Sin embargo, uno de los puntos a destacar es el museo dedicado a las ballenas. Por si no lo sabían, antaño la Caleta de Quintay era el lugar donde se faenaban estos cetáceos para extraerles el aceite con el cual elaboraban jabones, shampoo, peinetas, entre otras cosas.

La planta ballenera fue una de las más grandes de nuestro país, así como un vestigio de la capacidad destructiva del hombre con los recursos naturales. Si, una parte de la historia bastante triste, pero ya a mediados de los años sesenta el funcionamiento de la fábrica cesó, quedando en completo abandono.

Gracias a la iniciativa de los habitantes del lugar, quienes crearon la Fundación Quintay, la ex ballenera fue transformada en un museo. Su objetivo es rescatar y conservar la historia e importancia que tuvo un día, en un periodo donde parte de la economía del país se baso en la producción y extracción del aceite de cachalote.

Hoy día, la Fundación vela por el cuidado del ecosistema, el fomento y desarrollo de la pesca sustentable, siempre protegiendo los recursos naturales para evitar su sobreexplotación como ocurrió con las ballenas.

Con respecto al museo, cuenta con una sala dedicada al imaginario literario de la ballena y cómo este gigante marino ha sido protagonista de innumerables relatos y mitos.

Hay una segunda sala que dispone de un registro fotográfico y audiovisual que nos muestra como era el lugar en su época de apogeo y el ambiente laboral en la ballenera.

Un dato que casi olvido mencionar es que hace poco fue declarado Monumento Histórico Nacional por el Consejo de Monumentos Nacionales. Un motivo más para visitarlo.

Por otra lado, la Universidad Andrés Bello utiliza el lugar como centro de investigación y conservación.

Les dejo algunas fotos del recorrido que hicimos ese día donde el calor se hizo presente. Espero lo disfruten.

 



¿Han visitado alguna vez Quintay? ¿Conocían su historia? Les deseo un buen fin de semana.

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